El Vórtice

Ya soy un poco más libre que antes.

Posted in Personal, Reflexiones e inflexiones by serolrom on abril 10, 2006

En mi época quinceañera, cuando la personalidad está formándose y todo eso, y cuando tantas ideas se agolpan y se pelean por tomar el control, me recuerdo como un superviviente. O por lo menos alguien que lo intenta.
A esa edad, y desde unos pocos años antes, es cuando noto yo que el comportamiento de las personas puede describirse con más parecido a un documental del National Geographic hablando del hipopótamo, en términos como “[...] es entonces cuando el macho dominante debe hacer valer sus colmillos para defender su posición social, y el resto de competidores, uno a uno [...]” etc. Yo no era diferente en eso. Aunque no tenía tendencia –ni de lejos- a ser el ejemplar dominante, me mimetizaba con el resto de la manada como mejor podía, imitando el comportamiento más común, lo que se esperaba. Así, si la manada se adentraba en un pub lleno de churris para ejecutar un ataque coordinado, mi mejor baza consistía en, al menos, no espantar a la manada de churris –que a veces no es poco-. Uno debía también aprender las mejores técnicas de caza en solitario, se aceptaban los consejos de ejemplares con éxito contrastado y fiabilidad demostrada.

En general suele haber unas tendencias que el grupo adopta como lo que es bueno y lo que no. Para algunos grupos lo guay es ir de discotecas, para otros es ir a bares y para otros acostarse pronto para estar frescos para el partido del domingo. Lo malo es que a veces no coincide lo que le gusta al individuo con lo que le gusta al grupo.

Elogio a los que pronto tomaban conciencia de esto y eran capaces de buscar la manada que más les molaba a ellos. Yo no lo hice hasta más tarde que la media. Y aunque aún conozco a alguno que sigue itentando mimetizarse con la manada que le ha tocado, esto solo cuenta como puntuación que me mantiene a mí dentro de la media.
No quiero decir que los estándares de mi grupo no me gustasen y que debiera haber cambiado a otro, pero no habría estado mal seleccionar las afinidades y decidir por mí mismo en qué quería coincidir y en qué no, en lugar de mimetizarme sistemáticamente. Retomando el ejemplo fácil de la caza de churris -aunque no es el único es el más socorrido-, me habría ahorrado esfuerzos aparentando merecer más la pena que el resto de competidores, y me habría dedicado más al arte de las risas que se echa uno en la barra comentando las chorradas más absurdas que se nos ocurriesen.

Debo decir también que mi afán por camuflarme seguramente me haya sido más productivo que intentar ser el dominante. Esto puede traer malas consecuencias.

Leí en algún sitio –nota: a ver si empiezo a clasificar la fiabilidad de las fuentes que recuerdo, no vaya a ser que luego me lleve algún chasco más gordo de lo esperado- que el hombre alcanza su felicidad plena sobre los 35 años. Al paso que voy, yo voy a estar dentro de esta clasificación por varias razones: estoy cerca de mi mejor momento de trabajo (equilibrio entre sueldo y posibilidades del futuro), veo las cosas cada vez más claras y mi lucidez mental está lejos aún de correr peligro. Además soy más libre que nunca, que es de lo que trata esta entrada.

Y es que cuando definí por mí mismo mi escala de cosas guays y pensaba que me había librado del esfuerzo de encajar y pasar desapercibido, no estaba tan libre como pensaba. Aún debía alejarme de las marcas de ropa, ser un motero auténtiko -con k de kilómetros- y no un motero de boulevares, no escuchar jamás música de factoría, etc.

Me creía libre cuando escuchaba a los Who, a los Zeppelin y en general cualquier cosa que no escuchase el rebaño conducido por la radio comercial, igual de libre cuando escapaba de las Nike y de los Lacoste, e igual de libre que cuando sólo veía por la tele documentales en lugar del resto de la basura. Y sí que era libertad de salirse uno del estandar, pero uno encaja así en otro grupo bastante bien definido, que vendría yo a describir como “los que buscan lo auténtico”, y pasar por un auténtico en algo es más difícil todavía. Si vas de auténtico y cualquier día alguien te descubre recordando nostálgicamente unos viejos acordes de guitarra con los que te enseñaron, de los Hombres G, la cagaste de pleno.

Ser consistente al 100% con las ideas propias puede llegar a ser un ejercicio agotador, tanto de llevar a cabo como por el propio hecho de definir una base de ideas totalmente consistente. En cualquier momento llega alguien que ha pensado más que tú y ha cavado sus cimientos más profundos que los tuyos y te derrumba todo tu edificio. A tí sólo te queda la opción de poner remiendos y tabiques aquí y allá.

En algún momento me relajé y ahora me descubro, feliz y contento, escuchando en el coche una composición magistral de un cuarteto de jazz y a los 10 minutos gastándome la pasta en un polo de Tommy Hilfiger. He hablado barbaridades de las Harley Davidson y, aunque no pienso que sean mejores motos de lo que pensaba ayer, sí pienso que aquí en los EEUU tienen más sentido que las perfectas japonesas que veo por aquí -tio, a 60 millas por hora en una GSXR te vas a morir de asco además de joderte la espalda, pero tú mismo, es tu tiempo y tu espalda-, y podría llevar una chopper sin sentirme obligado al resto de la parafernalia consistente en el chaleco de cuero con el águila a la espalda y el pañuelo negro a modo de gorro pirata. O también podría disfrutar sumergiéndome del todo en el mundillo.

Lo que quiero decir es que ser auténtico no es ser libre, y ser libre viene a ser la posibilidad de elegir de qué quiere uno ser esclavo.

Así que relájate. Take it easy.
O no. Como prefieras.

Portland-Seattle

Posted in Personal by serolrom on abril 8, 2006

Me voy a Seattle. Ahora mismo. Cuando vuelva sólo me quedará una semana aquí, y tendremos C y yo que disfrutarla lo mejor posible, porque aunque nunca puedes decir ‘nunca’, probablemente no volvamos a pisar por aquí.

La impresionante vista desde el Space Needle nos está esperando. Son tres horas de viaje en un Hummer H3, hotel pagado, coche pagado, gasolina pagada, dietas… He venido aquí por trabajo, pero organizándose uno un poco y aprovechando las dotes de C para conseguir hoteles a buen precio, te sale un fin de semana gratis para dos personas en Seattle.

Hasta la vuelta.

¡Vendida!

Posted in Fotografía by serolrom on abril 6, 2006

He vendido esta foto. La hice con mi anterior cámara y la subí a una web de compra-venta de fotos por la pura curiosidad de hacerlo. Por supuesto se ha vendido por una auténtica birria y para un uso muy restringido, probablemente aparecerá como ‘icono’ en alguna categoría de alguna subpágina perdida.
Pero lo importante es que alguien la ha elegido entre todas las que podría escoger.

Y ahora la primera parte del cuento de la lechera: en cuanto empiece a subir fotos y precio de las que tengo con mi nueva cámara, voy a ser reconocido mundialmente :)

Tendré que contar algo más de vez en cuando, se está abriendo una brecha en este blog como la falla de Yellowstone.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.